Ayer me llamaron a avisarme que un amigo estaba muriéndose desde hace un tiempo y se había reservado esa noticia para sus cercanos. Tras enterarme de esto pensé en que habría sido agradable viajar una vez más saludarlo y beber unas cervezas. Es increíble como creemos que podemos postergar todo, todo los días tratamos de reivindicar una fe que los mas simples actos borran. Que mañana hago tal papel, que mañana soluciono tal asunto, que mañana le diré lo que siento, que mañana salgo con ella. Nos creemos dueños del tiempo y somos una insignificante hoja que en el momento más inadvertido se cae del árbol..
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