https://www.youtube.com/watch?v=87sX9HkpErw
Tal vez fue la lluvia, que inconsciente logró llevarme dentro de memorias pasadas, de anhelos furtivos, deseos callados y dolor, mucho dolor al igual que amor.
Llovía muy fuerte, y dormía plácidamente como en muchos días no había podido hacerlo, y creo que los sonidos que emitía el cielo para dejar caer el torrencial de agua que le embargaban de una manera extraña me llevó a soñar, abriendo puertas que no debían tocarse, pero ahí estaba su imagen. No entiendo cómo ni por qué si la turbulencia se ha ido de mi palpitar, es de suponerse que todo se aquieta, que se respira aire nuevo, pero ahí estaban los truenos acompañando el frío de la noche que como ingrediente esencial para los sueños, lo que hicieron fue retumbar en el interior de esa puerta que sellé alguna vez, a solas y a la fuerza.
Estaba ahí una simple mesa de madera y un recipiente llenito de frutas. Esa voz que reconocí de inmediato sobresaltó todo en mi, acelerando mi corazón y causando cierto temor, nervios que mostraba en mis manos. Escuché que conversaba con una mujer tras esa puerta, la misma que se abrió y le dejó pasar frente a mi pero de manera casi imperceptible giró su rostro mirando hacia donde estaba parada mi supuesta figura, atónita. Quizás no me vio, realmente puedo creer que yo no estaba allí pero pude pensar que sintió mi presencia cual espíritu ha sido invocado. Yo solo quería dormir. Seguir.
De repente, en otro contexto, en otro plano estaba muy feliz de saber que existía y no era un simple ente deambulando en un mundo al que solo viajando en el tiempo podía verse, y pasó de nuevo queriendo decir algo pero sin atreverse. Tenía en su mano un trozo de papel, tenía notas escritas, eran pequeñas frases llenas de sentimientos tan grandes que no cabían en un sinfín de lienzos físicos y que se habían escrito en el alma. No quería hablarme, de nuevo evadía mi presencia aunque sabía que yo no había muerto, no era fruto de su imaginación embriagada, o de largas noches con café impidiendo dormir en la realidad elegida.
Dejó su papel sobre la mesa, ahora una mesa diferente, pude leer lo que estaba escrito y traté de escribir con aquel lapicero de tinta llena de destellos, ese lapicero de colores con el que adorné miles de veces incontables textos expresando sentimientos y cuando iba a hacerlo me descubrió con su pequeño escrito, más parecido al trozo sobrante de un papel al que se le intentó destruir. Quise decirle que sentía lo mismo, que le perdonaba y al sentarse frente a mi, cerró sus manos cogiendo su nota y al mirarme a los ojos pude ver que miraba al infinito creyendo que yo estaba ahí, al tomar sus manos comprendí que no existía, que no podía verme, que yo no pude escribir pues yo no estaba allí.
Morí.
1:20 a.m. Mi corazón late de manera incomprensible. Se que solo fue un sueño, pero ¿qué clase de sueño? ¿quién es esa persona? ¿qué hacía yo allí? ¿por qué aún puedo percibir aquella aroma entre canela, madera y flores? ¿si pude viajar hacia otro plano, por qué precisamente a ese lugar? ¿por qué ahí? Es injusto despertar así. Recordar esto aún me hace sentir agitada, intranquila... triste.
☺☺Se puede morir de muchas maneras, aún sin dejar este cuerpo en un cajón.
Tal vez fue la lluvia, que inconsciente logró llevarme dentro de memorias pasadas, de anhelos furtivos, deseos callados y dolor, mucho dolor al igual que amor.
Llovía muy fuerte, y dormía plácidamente como en muchos días no había podido hacerlo, y creo que los sonidos que emitía el cielo para dejar caer el torrencial de agua que le embargaban de una manera extraña me llevó a soñar, abriendo puertas que no debían tocarse, pero ahí estaba su imagen. No entiendo cómo ni por qué si la turbulencia se ha ido de mi palpitar, es de suponerse que todo se aquieta, que se respira aire nuevo, pero ahí estaban los truenos acompañando el frío de la noche que como ingrediente esencial para los sueños, lo que hicieron fue retumbar en el interior de esa puerta que sellé alguna vez, a solas y a la fuerza.
Estaba ahí una simple mesa de madera y un recipiente llenito de frutas. Esa voz que reconocí de inmediato sobresaltó todo en mi, acelerando mi corazón y causando cierto temor, nervios que mostraba en mis manos. Escuché que conversaba con una mujer tras esa puerta, la misma que se abrió y le dejó pasar frente a mi pero de manera casi imperceptible giró su rostro mirando hacia donde estaba parada mi supuesta figura, atónita. Quizás no me vio, realmente puedo creer que yo no estaba allí pero pude pensar que sintió mi presencia cual espíritu ha sido invocado. Yo solo quería dormir. Seguir.
De repente, en otro contexto, en otro plano estaba muy feliz de saber que existía y no era un simple ente deambulando en un mundo al que solo viajando en el tiempo podía verse, y pasó de nuevo queriendo decir algo pero sin atreverse. Tenía en su mano un trozo de papel, tenía notas escritas, eran pequeñas frases llenas de sentimientos tan grandes que no cabían en un sinfín de lienzos físicos y que se habían escrito en el alma. No quería hablarme, de nuevo evadía mi presencia aunque sabía que yo no había muerto, no era fruto de su imaginación embriagada, o de largas noches con café impidiendo dormir en la realidad elegida.
Dejó su papel sobre la mesa, ahora una mesa diferente, pude leer lo que estaba escrito y traté de escribir con aquel lapicero de tinta llena de destellos, ese lapicero de colores con el que adorné miles de veces incontables textos expresando sentimientos y cuando iba a hacerlo me descubrió con su pequeño escrito, más parecido al trozo sobrante de un papel al que se le intentó destruir. Quise decirle que sentía lo mismo, que le perdonaba y al sentarse frente a mi, cerró sus manos cogiendo su nota y al mirarme a los ojos pude ver que miraba al infinito creyendo que yo estaba ahí, al tomar sus manos comprendí que no existía, que no podía verme, que yo no pude escribir pues yo no estaba allí.
Morí.
1:20 a.m. Mi corazón late de manera incomprensible. Se que solo fue un sueño, pero ¿qué clase de sueño? ¿quién es esa persona? ¿qué hacía yo allí? ¿por qué aún puedo percibir aquella aroma entre canela, madera y flores? ¿si pude viajar hacia otro plano, por qué precisamente a ese lugar? ¿por qué ahí? Es injusto despertar así. Recordar esto aún me hace sentir agitada, intranquila... triste.
☺☺Se puede morir de muchas maneras, aún sin dejar este cuerpo en un cajón.
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