Son largas las noches y minúsculos los días,
no voy a negar que aun te llevo en mis pensamientos
que cada minuto que paso en silencio
retumba tu sonido en el alma mía.
Agonía... muchos no entienden lo que contiene esta palabra
no son solo las letras, no es solo una palabra
es el constante vaivén de las memorias
esas que queman las entrañas.
escucho en ocasiones tu palpitar,
en ocasiones me despierte,
quiero intentar soñar, a veces no despertar,
pero al lado de Morfeo ese sonido me revienta.
Quien iba a pensar que la penumbra
no es la oscuridad infinita,
en ocasiones es mas bien la oportunidad privada
de un rayo de luz fortuita...
Algunos la anhelan,
otros, la vida la quitan.
Algo en mi interior me decía que serías una guía
tal vez el ente egoísta que habita en esta materia
tuvo mas miedo y cobardía que con hipocresía
presume arrepentimiento.
Quizá no queda mas que un recuerdo,
el dolor que atravieza cual puñalada
un grito que se ahoga con la almohada
y un silencio que avergüenza como si se señalara.
no es el que dirán lo que quema
y estalla en la quietud
es el descubrir que había luz,
una luz que no se esperaba que apareciera,
una advertencia que sin materia visible envió un sonido
que demostraba que estaba latente, viviente... tan presente..
tan presente!
cual defensa que se resiste o que pregunta por qué se le ataca,
o que con inocencia solo calla...
demostrando que latía...
que iluminaba, que vivía!!!
como cuando se desprendía...
se desprendía el alma...
se iba con su luz,
dejando lleno un hueco que siempre ha estado,
pero quedando pleno de silencio y de frio...
el vacío lleno de luto y tristeza,
desolando un alma enferma,
que acepto que no había un camino...
Duele, y su marca no cicatriza,
no es en la carne que esta plasmada,
es en el alma que vives oh lucecita mia!
Aun en las noches llegas tu en el silencio,
y vienen a mi tus latidos...
esos que solo hoy una vez,
y atraviesan mis sentidos, cuando me despiertas...
cuando de la nada, recuerdo tu sonido.
tal vez en el ocaso de un día sin memoria
se trazó el ósculo mas divino,
y ese que me diste en los dias cautivos,
en los que mi vida estaba en el olvido,
un regalo que no me ataca,
solo llena este pecho mio...
y en la utopía me despido,
dulce alma mia
bello hijo mio.
no voy a negar que aun te llevo en mis pensamientos
que cada minuto que paso en silencio
retumba tu sonido en el alma mía.
Agonía... muchos no entienden lo que contiene esta palabra
no son solo las letras, no es solo una palabra
es el constante vaivén de las memorias
esas que queman las entrañas.
escucho en ocasiones tu palpitar,
en ocasiones me despierte,
quiero intentar soñar, a veces no despertar,
pero al lado de Morfeo ese sonido me revienta.
Quien iba a pensar que la penumbra
no es la oscuridad infinita,
en ocasiones es mas bien la oportunidad privada
de un rayo de luz fortuita...
Algunos la anhelan,
otros, la vida la quitan.
Algo en mi interior me decía que serías una guía
tal vez el ente egoísta que habita en esta materia
tuvo mas miedo y cobardía que con hipocresía
presume arrepentimiento.
Quizá no queda mas que un recuerdo,
el dolor que atravieza cual puñalada
un grito que se ahoga con la almohada
y un silencio que avergüenza como si se señalara.
no es el que dirán lo que quema
y estalla en la quietud
es el descubrir que había luz,
una luz que no se esperaba que apareciera,
una advertencia que sin materia visible envió un sonido
que demostraba que estaba latente, viviente... tan presente..
tan presente!
cual defensa que se resiste o que pregunta por qué se le ataca,
o que con inocencia solo calla...
demostrando que latía...
que iluminaba, que vivía!!!
como cuando se desprendía...
se desprendía el alma...
se iba con su luz,
dejando lleno un hueco que siempre ha estado,
pero quedando pleno de silencio y de frio...
el vacío lleno de luto y tristeza,
desolando un alma enferma,
que acepto que no había un camino...
Duele, y su marca no cicatriza,
no es en la carne que esta plasmada,
es en el alma que vives oh lucecita mia!
Aun en las noches llegas tu en el silencio,
y vienen a mi tus latidos...
esos que solo hoy una vez,
y atraviesan mis sentidos, cuando me despiertas...
cuando de la nada, recuerdo tu sonido.
tal vez en el ocaso de un día sin memoria
se trazó el ósculo mas divino,
y ese que me diste en los dias cautivos,
en los que mi vida estaba en el olvido,
un regalo que no me ataca,
solo llena este pecho mio...
y en la utopía me despido,
dulce alma mia
bello hijo mio.
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