si usted
supiera cuanto me alegra su sonrisa, cuanto ilumina su mirada... cuanto me
llena su presencia tal vez no me diría nada... sería más claro y dejaría de
confundirme con su apresurada ausencia, con su extraño proceder... tal vez me
hablaría por fin y dejaría ser esto que usted sabe que fluye, solo para mí,
pero que existe... tal vez me diría con una de esas caras serias que tan bien
sabe hacer, con su tono sarcástico casi odioso que le caracteriza, aunque se
bien en el fondo que solo es una de sus mascaras, una de sus paredes, uno más
de los amantes escondidos que anhelan y buscan un poco de amor por este mundo
en el que es mejor aparentar ser frío, pretender ser un iceberg de hielo seco
que nunca va a descongelar.
Tal vez
dejaría que yo continúe con mi tonto y absurdo ser, ese soñador que con solo
fijarse en lo que ha visto de usted, se ha maravillado de tanto saber, de lo
interesante que resulta su presencia. Tal vez me diría un sí, me llenaría de
esperanza lanzándome una sonrisa que me invitase a continuar con mi novela
imaginaria, esa que me hace sonreír al pensarle o más aun, al verle.
Quizás
dejaría de hacerse el serio, quizás sonreiría mas... tropezaría conmigo, me
miraría de reojo... de pronto haría más obvio el ser sorprendido tornando su
mirar como si solo girase hacia otro lado, quitando su vista del punto fijo en
el que estaba concentrado.
Así sería
mas fácil, no cree? pues yo dejaría de dudar, no me preguntaría más a cerca del
sonrojo que diviso en su rostro al ser sorprendida viéndole, dándome cuenta que
asumo estar concentrada... y no precisamente en lo que debería pues no logro
notar en que preciso momento mis ojos se cruzan con los suyos dejando de
prestar atención y observar lo que debo... solo sé que despierto o reacciono
solo cuando me doy cuenta de cuan elevada estaba, y eso porque usted me mira.
Dudo porque
no sé si en sus pensamientos me cruzo, en ocasiones pienso que si, y mi corazón
se eleva cual bomba de helio, mientras mi ser suspira preguntándose una vez mas
del por qué de esto que siento. ¿En qué momento mi cabeza perdió la cordura? ¿Por
qué mi pensamiento está lleno de usted? Parece tan diferente… tan distinto a mí…
ah! Y eso que ni le conozco! Solo le he visto… solo le veo…
Unas cuantas
palabras van y vienen… no es mucho! Varias
de estas pocas en un mundo no real, en un mundo figurado pero existente a la
vez.
-pienso que
sí, que quizás también sienta ese saltico, ese que da en la tal llamada “boca
del estomago” ese que solo pueden describir aquellos que sienten ese sustico…
ese que da cuando uno tropieza con ese alguien, o cuando le oye! O cuando
simplemente coinciden en el mismo lugar, a veces por casualidad del destino
(aunque ninguno de estos exista) o en otras porque se sabe que está en el mismo
lugar, mas no en el sitio preciso, y … pum!!! Llega… y he ahí, la precisa
sorpresa que produce el brinquito… el sobresalto ese, ese que solo siente quien
sin querer se está enamorando…
Sueno a
convencida en primera fase… solo pensar que si… que también piensa en mí así
como yo le pienso… le recuerdo sin querer, ¿qué culpa tengo yo, si de repente
pasa alguien con una camisa igualita a la que usted tenía en la mañana? O bueno…
al menos el modelo era muy parecido! Y qué puedo hacer, si al abrir mi closet
veo lo simple que soy, y que mi color favorito está en muchas de mis prendas? Sé
que no es muy coherente esto ni el gusto musical que tengo y que no tiene nada
que ver con mis líneas… pero es que ese lila que ha empezado a usar con tanta
frecuencia, el cual no le había notado, le sienta tan bien! Calamaro no tiene
la culpa de mis penas, y los hombres G que no son de este cuento entonan mis
canciones favoritas, esas que he hecho conocer, de los cuales me doy cuenta
usted gusta, y me tortura, obvio, sin
querer… todo el tiempo…
No sé en qué
momento perdí mi horizonte, ni cuando empecé a llenarme de usted, no sé si también
piensa en mí como yo le pienso. No sé si notó que hoy me vestí diferente, que
peiné mi cabello… que me siento más linda este día… que no sé ni por qué me
importe si usted me vio, si usualmente ni me maquillo y si lo hago no me fijo
si me miran, y si lo hacen, no lo noto… no llamo obsesión esto que me pasa… muchos egoístas lo harían, solo sé que
acepto perder parte de mi tiempo… inocentemente, pensándole o recordándole,
cayendo en cuenta que iba caminando, pensando en la última conversación que
tuvimos, mientras mi otro yo se da un golpecito en la frente ¡aaauuchhh! Que tonta…
como dije esto! Hubiera dicho aquello! O… simplemente no hubiese dicho nada…
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