Sunday, December 04, 2011

si usted supiera...


si usted supiera cuanto me alegra su sonrisa, cuanto ilumina su mirada... cuanto me llena su presencia tal vez no me diría nada... sería más claro y dejaría de confundirme con su apresurada ausencia, con su extraño proceder... tal vez me hablaría por fin y dejaría ser esto que usted sabe que fluye, solo para mí, pero que existe... tal vez me diría con una de esas caras serias que tan bien sabe hacer, con su tono sarcástico casi odioso que le caracteriza, aunque se bien en el fondo que solo es una de sus mascaras, una de sus paredes, uno más de los amantes escondidos que anhelan y buscan un poco de amor por este mundo en el que es mejor aparentar ser frío, pretender ser un iceberg de hielo seco que nunca va a descongelar.

Tal vez dejaría que yo continúe con mi tonto y absurdo ser, ese soñador que con solo fijarse en lo que ha visto de usted, se ha maravillado de tanto saber, de lo interesante que resulta su presencia. Tal vez me diría un sí, me llenaría de esperanza lanzándome una sonrisa que me invitase a continuar con mi novela imaginaria, esa que me hace sonreír al pensarle o más aun, al verle.

Quizás dejaría de hacerse el serio, quizás sonreiría mas... tropezaría conmigo, me miraría de reojo... de pronto haría más obvio el ser sorprendido tornando su mirar como si solo girase hacia otro lado, quitando su vista del punto fijo en el que estaba concentrado.
Así sería mas fácil, no cree? pues yo dejaría de dudar, no me preguntaría más a cerca del sonrojo que diviso en su rostro al ser sorprendida viéndole, dándome cuenta que asumo estar concentrada... y no precisamente en lo que debería pues no logro notar en que preciso momento mis ojos se cruzan con los suyos dejando de prestar atención y observar lo que debo... solo sé que despierto o reacciono solo cuando me doy cuenta de cuan elevada estaba, y eso porque usted me mira.
Dudo porque no sé si en sus pensamientos me cruzo, en ocasiones pienso que si, y mi corazón se eleva cual bomba de helio, mientras mi ser suspira preguntándose una vez mas del por qué de esto que siento. ¿En qué momento mi cabeza perdió la cordura? ¿Por qué mi pensamiento está lleno de usted? Parece tan diferente… tan distinto a mí… ah! Y eso que ni le conozco! Solo le he visto… solo le veo…
Unas cuantas palabras van  y vienen… no es mucho! Varias de estas pocas en un mundo no real, en un mundo figurado pero existente a la vez.
-pienso que sí, que quizás también sienta ese saltico, ese que da en la tal llamada “boca del estomago” ese que solo pueden describir aquellos que sienten ese sustico… ese que da cuando uno tropieza con ese alguien, o cuando le oye! O cuando simplemente coinciden en el mismo lugar, a veces por casualidad del destino (aunque ninguno de estos exista) o en otras porque se sabe que está en el mismo lugar, mas no en el sitio preciso, y … pum!!! Llega… y he ahí, la precisa sorpresa que produce el brinquito… el sobresalto ese, ese que solo siente quien sin querer se está enamorando…
Sueno a convencida en primera fase… solo pensar que si… que también piensa en mí así como yo le pienso… le recuerdo sin querer, ¿qué culpa tengo yo, si de repente pasa alguien con una camisa igualita a la que usted tenía en la mañana? O bueno… al menos el modelo era muy parecido! Y qué puedo hacer, si al abrir mi closet veo lo simple que soy, y que mi color favorito está en muchas de mis prendas? Sé que no es muy coherente esto ni el gusto musical que tengo y que no tiene nada que ver con mis líneas… pero es que ese lila que ha empezado a usar con tanta frecuencia, el cual no le había notado, le sienta tan bien! Calamaro no tiene la culpa de mis penas, y los hombres G que no son de este cuento entonan mis canciones favoritas, esas que he hecho conocer, de los cuales me doy cuenta usted gusta, y  me tortura, obvio, sin querer… todo el tiempo…

No sé en qué momento perdí mi horizonte, ni cuando empecé a llenarme de usted, no sé si también piensa en mí como yo le pienso. No sé si notó que hoy me vestí diferente, que peiné mi cabello… que me siento más linda este día… que no sé ni por qué me importe si usted me vio, si usualmente ni me maquillo y si lo hago no me fijo si me miran, y si lo hacen, no lo noto… no llamo obsesión esto que me  pasa… muchos egoístas lo harían, solo sé que acepto perder parte de mi tiempo… inocentemente, pensándole o recordándole, cayendo en cuenta que iba caminando, pensando en la última conversación que tuvimos, mientras mi otro yo se da un golpecito en la frente ¡aaauuchhh! Que tonta… como dije esto! Hubiera dicho aquello! O… simplemente no hubiese dicho nada…

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